Historia
En las crónicas eclesiásticas de Calzada de Calatrava, se percibe con reverencia el surgimiento y arraigo de la distinguida Cofradía de la Vera Cruz, cuyos orígenes se diluyen en los resquicios de la era medieval, siguiendo la senda de otras venerables hermandades penitenciales que han impreso su impronta en la Península.
En el siglo XVI, la Vera Cruz, erigida como primogénita entre las cofradías penitenciales de esta virtuosa localidad, desempeñó una función de trascendental importancia que resonó a lo largo de la Semana Santa en la época moderna. Sin embargo, la precisa fecha de su fundación se desvanece en las brumas del pasado, lamentablemente exacerbada por la pérdida de archivos, tanto de la cofradía como de las instituciones religiosas y civiles. La documentación más reveladora que ha llegado hasta nuestros días se remonta al período de postguerra, iluminando la existencia de esta piadosa congregación.
En el año de gracia de 1614, se atestigua fehacientemente la presencia documentada de la Cofradía de la Santa Vera Cruz, gracias a las limosnas legadas por devotos en sus postreras disposiciones testamentarias. Este legado perdura a lo largo del siglo XVIII, dejando constancia de la arraigada devoción y respaldo de la comunidad hacia la mencionada cofradía.
En el año 1905, presenciamos el memorable acontecimiento en el que la Cofradía de la Santa Vera Cruz fusiona sus destinos con la de Nuestra Señora de la Soledad. Esta confluencia da origen a la configuración actual del solemne cortejo procesional de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad o Vera Cruz, que persiste en nuestros días como testimonio viviente de la fe y tradición que han marcado la historia de esta noble comunidad, siendo un reflejo de la unidad y devoción que han caracterizado a los fieles a lo largo de los siglos.
Los fieles integrantes de nuestra cofradía se dividen en dos distinguidas secciones: la Sección de Hermanos Cofrades y la Sección de Esclavas de la Virgen. En la actualidad, el número de Hermanos y Hermanas de la Cofradía asciende a alrededor de 1.500, testimonio de la vitalidad y devoción que perviven en el seno de esta noble congregación, la cual se erige como faro de luz espiritual en nuestra amada comunidad cristiana.
